¿Medir la innovación?This is a featured page


Uno de los debates que suele surgir cuando hablamos de innovación es la posibilidad de medirla. Quienes pensamos que la innovación se puede medir y que, además, lo que no se mide no se gestiona, no solemos tener muy buena prensa. Es como si se pensase que algo tan importante y tan creativo como la innovación se escapa a los esfuerzos de los mortales para intentar comprenderla, aprehenderla y medirla. Es como si el hecho de pretender medirla fuese en menoscabo de su importancia, como si perdiese “glamour”, como si fuese demasiado importante para degradarla con el intento de contabilizarlo todo, medirlo todo.


El primer problema que tenemos que resolver, para aspirar a abordar esta cuestión con alguna garantía de éxito, es el que se refiere al propio concepto de innovación. Y no hablo tanto de una manera u otra de entender el concepto, como del propio hecho de su propia conceptualización. Creo que, en gran medida, cuando se dice que algo no se puede medir es porque no tenemos muy claro de qué estamos hablando.

Comprendo que quién no tiene claro la mayor –esto es, el propio concepto de lo que estamos hablando- niegue la menor. Si no sabemos muy bien de qué hablamos, cómo vamos a medirlo. Creo que esta es la primera cuestión a abordar en el debate. Hay que hacer un esfuerzo por conceptualizar la innovación.

Esta necesidad de aclarar conceptos está en la base del desafío por construir un nuevo lenguaje de la innovación que nos permita compartir el reto, ponerlo en común, movilizar fuerzas, concretar, comparar y medir.

Una vez que hayamos sido capaces de aclarar de qué estamos hablando, el siguiente problema a abordar será el de medir. Medir es comparar algo en relación con una unidad de referencia; también es comparar algo no material con otra cosa. Es tener una determinada dimensión.

La cuestión clave radica en concretar una manera de comparar las manifestaciones más relevantes de aquello que previamente hemos conceptualizado. Así, si tenemos claro el concepto de innovación podemos buscar, sin lugar a dudas, una manera de comparar su estado y evolución, a través de una medida. Cuál sea esa medida será otra cuestión. Para unos deberá medirse de una manera, para otros de otra, y así será hasta que no haya un estándar comúnmente aceptado. Desgraciadamente, o afortunadamente, no podemos ir a la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París a tomar nota. Quizás a esto se refieren los que dicen que no se puede medir la innovación.

Pero esto no es lo más importante de la medición. En realidad, sea cual sea la manera de medir lo fundamental es que exista para que nos permita comparar y analizar. La medida de la innovación nos permitirá comparar y saber si progresamos o no. Si no comparamos, estamos perdidos, no sabemos si avanzamos o retrocedemos. Si no sabemos dónde estamos nunca podremos gestionar los procesos de innovación. Se tratará de un debate inútil, sin valor práctico, sin capacidad de progresar.

La necesidad de medir la innovación es evidente, a partir de una conceptualización de la misma, para que sea algo útil, aprehensible, manejable, comparable… Esta necesidad, además, se puede afrontar con garantías de éxito. De hecho estamos permanentemente rodeados de formas, maneras de medirlo todo.

¿Cómo no vamos a ser capaces de medir la innovación si somos capaces de medir el tiempo? El tiempo, como algo subjetivo de cada persona. El tiempo como filosofía, como biología. El tiempo del corazón, de los sentimientos y las emociones. El tiempo tan largo para unos y tan corto para otros, a pesar de que parezca el mismo tiempo. El tiempo que ha transcurrido desde que has empezado a leer esta reflexión. Mucho tiempo, poco tiempo… Y sin embargo, miramos el reloj y coincidimos en una manera de conceptualizar el tiempo y tenemos un instrumento para medir el tiempo, para aproximarnos a una manera de aprehenderlo. ¿Para qué? Para compartir y para comparar. Sin medida, sin aproximación de medida, no podremos compartirlo y no podremos compararlo.

Puede que llegue un día en el que en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París haya una sección de la innovación. Entonces nadie dirá que no se puede medir. Mientras tanto, quienes creemos en el progreso sobre la base de compartir y en la necesidad de comparar y medir para gestionarlo, no nos conformamos con la negación, si no que apostamos por la afirmación. Es mucho más innovador pensar ¿por qué no? que apuntarnos al ¿por qué sí? Estos últimos no progresan y lo que no progresa no permanece, degenera y desaparece. Así que, …nos veremos en París. Es cuestión de tiempo y de innovación.

José Luis Larrea
Presidente de Ibermática
Marzo 2008



isabel_nEwCON
isabel_nEwCON
Latest page update: made by isabel_nEwCON , Mar 11 2008, 7:35 AM EDT (about this update About This Update isabel_nEwCON Edited by isabel_nEwCON

4 words added
2 words deleted

view changes

- complete history)
Keyword tags: None
More Info: links to this page
Started By Thread Subject Replies Last Post
Anonymous Cristian 0 Jun 4 2009, 12:59 PM EDT by Anonymous
 
Thread started: Jun 4 2009, 12:59 PM EDT  Watch
Me parece interesante tu analisis, pero me gustaria saber si tu haz encontrado algun instrumento para poder medir la innovacion????

Do you find this valuable?    
Keyword tags: None
isabel_nEwCON este artículo me ha dado mucho que pensar... 0 Mar 11 2008, 7:37 AM EDT by isabel_nEwCON
Thread started: Mar 11 2008, 7:37 AM EDT  Watch
.... sobre todo por la frase que hacer referencia a la medición de lo intangible y... ¡qué más intangible que el tiempo!!!!!
Do you find this valuable?    
Showing 2 of 2 threads for this page